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Así se llamarían calles y edificios de RD si se viviera en la dictadura de Trujillo

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Durante la tiranía de Trujillo (1930-1961), los nombres del dictador, sus parientes y relacionados fueron colocados y repetidos en una serie de calles y otras obras públicas.

Esas denominaciones se justificaban con los argumentos de que la sociedad las reclamaba por los aportes que esas personas le habían hecho al pueblo y como reconocimiento al presidente Trujillo.

Pero al poco tiempo de su ajusticiamiento el 30 de mayo de 1961, el presidente de turno, legisladores y ayuntamientos comenzaron a cambiar esos nombres particulares asignados a provincias, ciudades, vías, plazas, parques, edificios… Entre las razones citadas estuvo que ya no representaban el momento que se vivía en la República Dominicana, pero en otros casos, que era la voluntad de los parientes del fallecido presidente.

Así, el parque Presidente Trujillo, de San Cristóbal, se rebautizó como Plaza de la Constitución; la avenida Generalísimo Trujillo, de Santiago, volvió a llamarse 30 de Marzo; y otros lugares, de los que algunos se detallan a continuación.

Cuando Trujillo llegó al poder, la ciudad capital de la República Dominicana se llamaba Santo Domingo. En la Ley 1067, promulgada el 11 de enero de 1936, se indica que la ciudad, asolada por un ciclón el 3 de septiembre de 1930, fue reconstruida por el dictador, “levantándola modernizada y bella, de sus escombros”.

Esta “magnífica obra del Benefactor de la Patria” -según los Considerando de la ley- movió la conciencia nacional “para tributarle la gloriosa recompensa de dar su nombre a la ciudad de Santo Domingo”. Así, desde 1936 la capital dominicana se llamó Ciudad Trujillo.

Esto cambió cuando el 23 de noviembre de 1961, el entonces presidente Joaquín Balaguer promulgó la Ley 5674 que derogó la 1067, para devolverle su nombre a Santo Domingo.

De no haberse cambiado de nombre con la Ley 5678 del 25 de noviembre de 1961, la provincia San Juan seguiría llamándose Benefactor, y Dajabón se llamaría Libertador.

También, Los Almácigos, en Santiago Rodríguez, sería Villa Generalísimo; y El Valle, en el municipio Sabana de la Mar, sería Villa Trujillo.

La que hoy se conoce como provincia San Cristóbal, antes se llamaba Trujillo; Peravia tenía como nombre José Trujillo Valdez (padre del dictador); y María Trinidad Sánchez se conocía como Julia Molina (madre del tirano).

El municipio Jaragua, de la provincia Bahoruco, también se llamaba José Trujillo Valdez; y el distrito municipal Los Cacaos, de Samaná, se denominaba Villa Ramfis (hijo del dictador).

Los cambios de nombres fueron promulgados el 29 de noviembre de 1961, por el entonces presidente Joaquín Balaguer, mediante la Ley 5685.

En 1936, el dictador consagró “la cumbre más alta de la montaña ‘La Pelona’ con el nombre de Pico Trujillo”.

Según los Considerando de la ley que le dio el nombre, “el pico más elevado de la Reina de las Montañas Antillanas” debía ser consagrado “con un nombre glorioso que sea síntesis de grandeza y de amor para el pueblo dominicano”. Y el nombre de Trujillo estaba “grabado en el corazón de sus conciudadanos con caracteres firmes de amor y gratitud” y debía ser “exaltado a las más altas cimas de la exelsitud”.

Así, la elevación de 3,175 metros en la Cordillera Central, considerada la más alta de las Antillas y visitada anualmente por amantes del senderismo, pasó a llamarse Pico Trujillo con la Ley 1164 del 21 de septiembre de 1936.

El nombre solo le duró 24 años, ya que, en 1960, tras sectores motivar al entonces presidente Balaguer a modificarlo, se le cambió el nombre a Pico Duarte, ostentando el apellido del padre de la patria Juan Pablo Duarte.

Coloquialmente le llaman el “Monumento de Santiago”. En un principio, la edificación insigne de la segunda ciudad más importante del país se construyó para conmemorar “la paz de Trujillo” y así se llamaba: Monumento a la Paz de Trujillo.

Pero en diciembre de 1961, los legisladores argumentaron que la estructura ya no tenía razón para llamarse así, desde el momento en que Trujillo fue ajusticiado en mayo. Pero que, por su valor arquitectónico y majestuosidad, debería ser convertida en un monumento histórico que rindiera tributo “a los Héroes inmortales de la Restauración Nacional”.

Así, mediante la Ley 5724 del 29 de diciembre de 1961, el icónico edificio quedó convertido en monumento a los Héroes de la Restauración.

Cuando en 1945 se estaba construyendo el muy concurrido, actualmente, hospital Dr. Luis E. Aybar, el entonces presidente Manuel de Jesús Troncoso (considerado gobernante títere de Trujillo) aprobó por ley que el nuevo hospital para obreros, ubicado en la capital, se llamara Doctor William A. Morgan.

El médico Morgan fue un cirujano otorrinolaringólogo estadounidense que atendió a Trujillo.

Aunque el 15 de diciembre de 1961 se le cambió por ley el nombre al hospital por el del reputado médico dominicano Luis E. Aybar, aun hay gente que identifica al centro de salud como el antiguo Morgan.

En otro orden, con la Ley 1080 de 1946, el entonces recién construido hospital de Samaná se comenzó a llamar como la ex primera dama María de los Ángeles Martínez de Trujillo. Esto porque “todas las clases” de la ciudad del nordeste, expresaron su deseo de que así fuese, según asegura la ley.

Fue el 26 de diciembre de 1961, cuando el entonces presidente Balaguer promulgó la Ley 5723 que le cambió el nombre al hospital provincial por Dr. Leopoldo Pou, identificación que se mantiene hasta hoy.

En ese mes también se cambiaron nombres de otros hospitales. El hospital José Trujillo Valdez, en Villa Altagracia, pasó a llamarse Nuestra Señora de la Altagracia, y el centro de salud Padre de la Patria Nueva, en Monte Llano, cambió a General Gregorio Luperón.

También, el hospital Plinio B. Pina Chevalier (tío materno de Trujillo), en Bonao, pasó a llamarse Monseñor Nouel; el centro de salud Sebastiana Alba viuda Martínez (suegra del dictador), en San Cristóbal, se rebautizó con General Antonio Duvergé; y el llamado Benefactor, en Sabana Grande Boyá, se denominó Arzobispo Meriño.

En diciembre de 1961, se restituyeron en escuelas los nombres de varios países con los que la República Dominicana tenía relaciones.

De conformidad con una resolución de la entonces Secretaría de Estado de Educación y Bellas Artes, en Santiago, la escuela Generalísimo Trujillo pasó a llamarse Bolivia y la Julia Molina cambió a Uruguay.

En Santo Domingo, la escuela Angelita (hija de Trujillo) cambió a Colombia, y el centro educativo Trujillo-Hull (nombre de un tratado firmado con Estados Unidos para el pago de la deuda externa) se movió a Costa Rica. También, el Liceo de Educación Presidente Trujillo se designó Juan Pablo Duarte.

En Baní, la escuela José Trujillo Valdez pasó a llamarse Canadá.

El 7 de enero de 1962, Balaguer decretó que, en Santiago, a la Escuela Hogar para Huérfanos y Desamparados “Ramfis” se le eliminara el nombre del hijo de Trujillo, y a la Guardería Infantil “Radhamés” se le quitara el nombre del otro hijo del dictador.

También, que, en Santo Domingo, la Guardería Infantil “Ramfis” pasara a llamarse Guardería Infantil “San Vicente de Paúl”, y el Hogar para Bebés “Ramfis Rafael” se cambiara a Hogar para Bebés “Niño Jesús”.

Otras medidas tomadas por las autoridades los meses siguientes a la muerte de Trujillo estuvieron destinadas a suprimir una serie de premios instaurados por el dictador y remover estatuas, bustos y tarjas conmemorativas.

También, se aprobó el retiro de la circulación nacional de los billetes de RD$20 que tenían impresa la efigie del dictador.

* FUENTE DEL ARTICULO: DiarioLibre