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¿No adelgazo porque duermo mal?

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A menudo creemos que solo la alimentación repercute sobre nuestro peso y nos centramos en controlarla, pero aunque es el factor principal no es el único, ya que nuestros hábitos de sueño también influyen, según una experta en Nutrición Emocional, que explica cómo dormir mejor para adelgazar saludablemente.

¿Ha intentado adelgazar una vez tras otra siguiendo distintas dietas, contando calorías, eligiendo los alimentos y controlando las raciones, sin lograr perder peso de manera consistente o bien perdiéndolo para recuperarlo e incluso aumentarlo al poco tiempo?

Esto ocurre porque la comida es solo una de las numerosas piezas que componen el rompecabezas de nuestro organismo y su fisiología, todas las cuales encajan unas con otras e influyen en la evolución de nuestro peso corporal, según la nutricionista Fran Sabal.

“Solemos creer que únicamente la alimentación es el factor principal que repercute sobre nuestro peso, pero somos seres integrales, en los que el peso de nuestro cuerpo es el resultado de la interacción de nuestras cuatro partes o niveles: mental, emocional, nutricional y espiritual”, agrega la especialista.

Fran Sabal ha creado un método “para reducir el peso y mantenerlo de modo saludable, aumentando nuestra energía y mejorando el ánimo”, según indica, que se basa en efectuar cambios sencillos en esos cuatro niveles que menciona y lo denomina: Nutricional Emocional.

La Nutricional Emocional entiende la alimentación “desde una mirada global y, desde esa perspectiva, el sueño tiene un papel fundamental sobre nuestro peso, por lo que es vital poder conciliarlo y dormir de la mejor forma posible”, señala.

Licenciada en Nutrición y Dietética por la Universidad de Valparaíso, en Chile, y experta en gestión emocional y Programación Neurolinguística (PNL), Sabal es autora del libro ‘Nutrición emocional’ (2020) y dirige la Escuela de Nutrición Emocional.

“En nuestro organismo todo está interrelacionado y, si solamente trabajamos en nosotros el plano de la comida dejando de lado otros elementos que también nos repercuten, no será fácil que alcancemos nuestros objetivos”, señala.

Sabal explica que “dormir poco o mal nos hace más propensos a comer más y podemos tener un aumento de peso debido a la desregulación hormonal generada por la falta de horas de descanso”.

“Hay estudios que demuestran que dormir menos de 7 horas o más de 9 horas tiene una relación directa con el sobrepeso corporal”, indica la experta.

“Si dormimos pocas horas, generalmente vamos a estar con menos energía, con lo cual acudiremos más a los alimentos para poder obtener energía rápida”, señala.

“Y, ¿cuáles son los alimentos que nos entregan energía más fácilmente? ¡Aquellos con un alto contenido en azucares y grasas, como la pastelería y los productos procesados!” puntualiza.

Señala que, por lo general, cuando necesitamos energía rápidamente, “no pensamos en una manzana, sino más en un chocolate, por ejemplo. Y sucede que la energía que nos aporta ese dulce se acaba pronto y necesitamos volver a comer algo, cuando en realidad lo que nuestro cuerpo necesita es un mayor descanso, en lugar de más comida”, apunta.

“Como la comida no puede suplir el efecto que produce el descanso en nuestro organismo, necesitamos seguir consumiéndola constantemente, lo cual favorece el aumento de peso”, según explica Sabal a Efe.

Por otro lado, “cuando dedicamos demasiadas horas al sueño, el cuerpo se hace cada vez más sedentario y disponemos de menos horas para movernos. Si pasamos gran parte de nuestro tiempo cotidiano en la cama, se reduce la probabilidad de que desarrollemos actividades físicas durante el día”, explica.

Por último, “como nuestro cuerpo tiene un ciclo circadiano, es decir, nuestras hormonas tienen ciclos de 24 horas. Hay ciertas hormonas que se liberan más durante el día y otras en mayor medida durante la noche, si nosotros mismos desregulamos esos ciclos, sentiremos mayor ansiedad y, por lo general, esa ansiedad la trasladamos al área alimentaria”, indica.

“Por ejemplo, una desregulación en la insulina -que es una hormona que depende de nuestro ciclo circadiano- nos produce una sensación de necesidad de azúcar ya que nos baja la glicemia (o glucemia), es decir el azúcar en sangre, y eso nos hace comer mayor cantidad de alimentos procesados”, indica Sabal.

Para la especialista, “dormir bien es muy importante porque nuestro cuerpo regenera las células que se han dañado durante el día y crea nuevas células, ayudando así a proteger órganos y tejidos de que desarrollen enfermedades, por ejemplo las de tipo cardiovascular”.

Para disfrutar de un sueño placentero “nuestra propia sabiduría interior va a ser la mejor guía”, según esta nutricionista, ya que “cuando te escuchas, conectas con tus necesidades y las cubres, te das cuenta que es más fácil de lo que pensabas y que tu cuerpo te responde de manera natural y maravillosa”. añade.

Desde la perspectiva de la Nutricional Emocional Sabal ofrece estas recomendaciones para dormir y descansar mejor:.

1.- Evite consumir después de las 6 de la tarde alimentos estimulantes como el café, mate, té, chocolate o refrescos.

2.- Elija siempre las cenas ligeras, por ejemplo, carnes blancas, pescados, cereales integrales, verduras o lácteos y consúmalas al menos 2 horas antes de acostarse.

3.- Utilice la respiración para relajarse. Al acostarse céntrese en cómo respira, sienta como el aire entra y sale de su cuerpo. Este ejercicio le va a ayudar a conseguir un sueño más reparador.

4.- Evite sobreestimularse: las conversaciones incomodas, las películas de acción o terror, pueden afectar a su descanso. Es preferible que elija leer o disfrutar de música relajante.

5.- Planifique sus días. De esta forma podrá reducir sus niveles de ansiedad y estrés y, por tanto, logrará conciliar el sueño de una forma más sencilla y natural.

Por: Pablo Gutman.

EFE/REPORTAJES

* FUENTE DEL ARTICULO: DiarioLibre

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